Cómo dejar de comer por la noche

Publicado en Nutrición

Deja atrás las comidas nocturnas con estos inteligentes consejos sobre cómo dejar de comer por la noche.

A todos nos ha pasado: estar de pie frente al cálido resplandor de la nevera, examinando su contenido en busca de los restos de tarta de manzana cuando sabemos que tendríamos que estar durmiendo.
Concederse alguna licencia a altas horas de la noche puede ser algo divertido cuando se hace una sola vez, pero puede convertirse rápidamente en un problema si se convierte en un hábito, provocando aumento de peso, picos de hambre impredecibles y problemas para dormir. Así que, ¿cómo puedes controlar esos antojos nocturnos?


1.Duerme lo suficiente

No te equivoques, no importa cuán animado estés después de tomarte el tercer capuchino, no hay excusa para saltarse las horas de sueño. La falta de sueño interrumpe por completo las respuestas alimentarias normales del cuerpo, desequilibrando las hormonas del apetito, por lo que anhelas el azúcar o la cafeína como una fuente de energía rápida y por lo que no solo te sentirás inclinado a comer algo sino también a comer mal.

Como te habrás dado cuenta, una buena noche de descanso es la respuesta. Utiliza las tardes para relajarte, después acuéstate en el momento adecuado: un adulto necesita un promedio de entre siete y nueve horas de sueño para funcionar al máximo. Si te cuesta dormir de tirón, intenta equilibrar la balanza con una siesta de 30 minutos durante el día. Independientemente de la manera en la que lo hagas, una buena rutina de sueño es vital para hacer que los tentempiés de medianoche formen parte del pasado.


2.Come bien durante el día

Si estás flirteando con una caja de galletas a altas horas de la noche, es probable que no hayas comido lo suficiente durante el día y / o que no hayas tomado decisiones muy nutritivas.

Disfrutar de comidas saludables en horarios establecidos es un factor muy importante para controlar el apetito, ya que fija un patrón alimenticio que, a su vez, mantiene a raya los antojos impredecibles. Los investigadores sugieren que realizar seis comidas pequeñas al día es la manera más efectiva para estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el hambre en general.

Junto con tu nueva rutina, asegúrate de obtener suficientes grasas, proteínas y fibra saludables. Estos grupos de alimentos no solo ayudan a controlar el azúcar en la sangre, sino que también funcionan como inhibidores del apetito. Las proteínas, en particular, pueden reducir los antojos en un 60%, ¡así que a por los huevos y el brócoli!


3.Distráete

¿Cómo te sientes por la noche? ¿Ansioso? ¿Aburrido? ¿Inquieto? Es sabido que las emociones negativas pueden hacernos querer comer, incluso cuando no tenemos hambre, como una forma de distracción fugaz. La mejor manera de darle una patada a eso es reconociendo sus desencadenantes emocionales y responder a ellos de manera efectiva. ¿Cuándo comienzas a desear algo y qué sientes en ese momento? ¿Existe una manera mejor de reaccionar?

En lugar de agarrar lo primero que tengas a mano para comer, podrías darte un baño, leer un libro o llamar a un amigo. O bien, intenta ir al gimnasio para hacer un poco de ejercicio suave y obtener una corriente de endorfinas. Experimenta con diferentes actividades para ver qué te funciona y diviértete: con actividades distintas para entretenerte que comer, será más fácil que nunca evitar los bocadillos innecesarios.

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