Cómo elegir nuevas metas y lograrlas.

Publicado en Wellness

Cuando se trata de comer bien y moverse, la mayoría de nosotros sabe que hay que hacer, el problema es hacerlo.

La mayoría de nosotros queremos comer de una manera mucho más sana y ser más activos, pero puede ser complicado hacer los cambios necesarios y que duren.

Uno de los grandes problemas a la hora de ser más activo es la gran cantidad de distracciones que tenemos en nuestra vida: estamos ocupados, el tiempo es limitado y hemos adquirido hábitos que son muy difíciles de romper.

Así pues ¿Qué podemos hacer para ayudarnos a lograr estos objetivos?

Todos somos personas muy ocupadas, así que debes realizar pequeños cambios que encajen fácilmente con tu vida actual. De esta manera, la posibilidad de adquirir nuevos hábitos potencialmente duraderos, es mucho mayor.

No intentes cambiar demasiadas cosas (hábitos) a la vez porque puede ser decepcionante. Cuando creas demasiados hábitos a la vez (como eliminar el azúcar, hacer ejercicio todos los días, etc.), reduces drásticamente la posibilidad de seguir nuevos hábitos y cambios saludables. En lugar de eso, empieza poco a poco.

Empieza realizando pequeños cambios y poniendo a la práctica 1 o 2 hábitos a la vez. Deberían ser tan sencillos que te parezcan demasiado fáciles para ser verdad…

Por ejemplo, algunos cambios fáciles para aumentar tu actividad física en el lugar de trabajo pueden ser:

• Subir por las escaleras, no en ascensor. Lo creas o no, subir por las escaleras puede quemar más calorías que trotar.

• Levántate y camina para hablar con tus compañeros en lugar de mandarles un correo electrónico.

• Aparca más lejos de la oficina, apéate del autobús una parada antes o busca una ruta más larga para ir al trabajo.

• Sal a dar un paseo al mediodía o cómprate el almuerzo más lejos para que tengas que caminar.

• Mantén reuniones en las que camines caminar en lugar de sentarte en una sala de reuniones.

• Intenta caminar o quedarte de pie cuando hables por teléfono.

Además, deberías fijarte objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, realistas y a tiempo), por ejemplo: Ir al gimnasio dos veces durante 30 minutos en la próxima semana o aumentar el número de pasos diarios en unos pocos miles.

La motivación es otro factor muy importante. Necesitas tener un impulso externo e interno para lograr tus objetivos. Pero la motivación es fugaz, especialmente cuando estamos estresados, cansados o aburridos, etc. Por esta razón, la rendición de cuentas es una herramienta poderosa. De hecho, rendir cuentas te mantiene constante haciendo que informes a alguien (o a ti mismo) de lo que estás haciendo con éxito o sin éxito con tu dieta y régimen de ejercicio. Puedes crear una especie de diario o gráfico que te permita realizar un seguimiento de los hábitos y ver cómo vas progresando hacia tus objetivos. Existen un montón de cosas que puedes poner en tu rastreador de hábitos para ayudarte a mantener en el camino adecuado hacia tus objetivos o simplemente observar tus patrones actuales (por ejemplo, consumo de agua, ingesta calórica, refrescos (café / alcohol / comida basura) etc.), ejercicio, etc.

También puedes seguir tus pasos de manera automática utilizando un podómetro, tu teléfono o un rastreador de ejercicios. Es increíble cuántos pasos sumarás si eliges las escaleras en lugar del ascensor y das un paseo de 25 minutos a la hora del almuerzo o después de la cena.

Conéctate con otros. Tanto si prefieres ser el ganador de la competición o jugar en equipo, implicarte socialmente y compartir objetivos te proporcionará más motivación que hacerlo solo.
La mayoría de los ejercicios ofrecen oportunidades para socializarte, hecho que favorece la participación continua.

Encuentra lo que es divertido y entretenido para ti. En lugar de hacer del ejercicio una obligación, haz lo que te haga feliz. Esto puede ser, por ejemplo, una clase de baile dos veces por semana en el gimnasio. ¡Deberías encontrar algo divertido y que te motive a ir cada vez!

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