Entrena tu cerebro: entrenamiento especial para la mente

Publicado en Wellness

De la misma manera que ejercitamos nuestro cuerpo para un mejor rendimiento, también podemos hacerlo con nuestra mente. Podemos aumentar su capacidad para centrarnos aumentar la concentración y alcanzar estados superiores de entendimiento.

Es todo un proceso muy similar a un entrenamiento, ya que exige una nueva práctica rutinaria y continuar con ella para mostrar los resultados.

La meditación puede ser considerada como una práctica. A través de ella, ejercitas la mente, lo que conduce a un estilo de vida más saludable, al igual que una práctica física conduce a un cuerpo más sano. Pero ¿por qué debemos focalizarnos en ejercitar la mente? De acuerdo con el socio de Holmes Place la Asociación Sadvydia, los beneficios son tan simples como encontrar la felicidad. Ese es el objetivo final.

Es normal asumir que todos nosotros estamos familiarizados con esa sensación de montaña rusa: que en un momento algo está a nuestro alcance y a continuación, ya no. Cuando esto sucede, ¿cómo podemos lograr una sensación más estable y segura de la felicidad y la alegría?

Antes de comenzar a explorar la materia, vamos a detenernos para comprender la naturaleza de una herramienta muy especial que nos hace lo que somos: la mente humana.
Nuestra mente - que incluye nuestra inteligencia, pensamientos, deseos, recuerdos y sentimientos - también podría ser percibida, por el bien de nuestra debate, como nuestro cerebro. A través de este instrumento extraordinario, somos capaces de evaluar, interactuar y experimentar el mundo.

Desde ver puestas de sol y degustar nuevos alimentos, a disfrutar del olor fresco de la hierba recién cortada, o escuchar esa pieza musical tan buena que nos pone la piel de gallina; es nuestra mente y su conexión con nuestros cinco sentidos que realmente nos permite disfrutar del mundo.

Los tres estados naturales de la mente

La búsqueda de nuestra felicidad y nuestras interacciones con el mundo exterior ocurren en el ámbito de un estado natural de la existencia llamado "estado de vigilia". Cumplimos con nuestros deseos y atendemos a nuestros deberes en nuestras horas de vigilia; caminamos, hablamos, nos reímos, pensamos, nos relajamos, leemos, escribimos y exploramos los cinco sentidos en ese momento.

El segundo estado natural que experimentamos todos los días es "el sueño” donde experimentamos un tipo de calma y tranquilidad que no podemos experimentar en el estado de vigilia. Desconectamos nuestros sentidos del mundo externo, con la participación de ellos sólo a través de nuestros sueños, quedando sumidos en una profunda relajación.

Un tercer estado natural que la mayoría de nosotros experimentamos a diario (y es crucial para nuestra salud) es el sueño profundo. En este estado, nuestros sentidos están casi completamente en reposo. Una profunda calma, la tranquilidad y la relajación son experimentadas tanto en el cuerpo como en la mente.

Si pudiéramos conectar electrodos a nuestro cuerpo y mente y medir los niveles de felicidad, satisfacción y rejuvenecimiento en los tres estados, es en el estado de sueño profundo dónde tendríamos las lecturas más altas.

Pero hay un estado más natural que podemos no tener en cuenta.

Es el estado que ofrece la forma más elevada de la felicidad, la alegría, el rejuvenecimiento y la salud a disposición de la mente humana y el cuerpo. Estamos hablando, por supuesto, de la meditación - o lo que nos referimos a menudo como un estado trascendental.

Este estado trascendental es incorporado y es tan natural como todos los otros tres estados de existencia. Sin embargo, también requiere una invitación y la facilitación de las condiciones adecuadas para que aparezca y comience a tenerse en cuenta como primera opción. Estas invitaciones a menudo pueden perderse en el mundo agitado de la vida moderna, por lo que aunado las mejores maneras para asegurarnos de que llegas a este estado

Los mejores consejos para entrenar tu mente

  1. Elige un momento del día en que tu estado natural se incline a encontrar las condiciones adecuadas, ya sea al amanecer o al atardecer. Preferiblemente en ambos momentos.
  2. Selecciona un lugar tranquilo y seguro donde las distracciones sean mínimas y puedas relajarte por completo.
  3. Si te apetece, decora la zona elegida con cosas que te llenen de alegría y de paz. Velas, adornos o incluso música relajante todos pueden elevar tu práctica.
  4. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración (profunda, silenciosa y nasal). Elimina todos los pensamientos que pasen por tu mente sin juicios.
  5. Mantente en una posición cómoda que te permite dejar de pensar en cómo tu está tu cuerpo, llevando en su lugar esa atención a tu práctica.
  6. Sigue todo el tiempo que quieras mientras te sientes cómodo y agradable. Todo se basa en la persona, por lo que encuentra lo que te hace sentir bien y pégate a ello.

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