Los peligros del verano en la piel por MD Thordis Berger

Publicado en Wellness

Demasiada exposición al sol es perjudicial y puede dañar la piel. Si bien parte de este daño es a corto plazo (es decir, las quemaduras solares), dejar que tu piel se queme con regularidad puede conducir a daños a largo plazo en la piel y problemas en el futuro tales como el cáncer de piel.

Hay dos tipos principales de los dañinos rayos ultravioleta (UV) de la luz solar: los rayos UVA y UVB.

Los rayos UVA penetran más profundamente en la piel, dañando la capa media (conocida como la dermis) que contiene los tejidos elásticos que mantienen la piel elástica. ¿El resultado? Todos los efectos asociados con el proceso de envejecimiento ... que incluye la aparición de arrugas.

Los rayos UVB son absorbidos por la capa superior de la piel conocida como epidermis. Esto se traduce en el bronceado deseado – y en una parte no tan buena: quema.

Tanto los rayos UVA como los UVB aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Una quemadura de sol, por lo tanto es una señal de advertencia de que te estás poniendo en riesgo.

Hay tres tipos principales de cáncer de piel: el carcinoma de células basales, el carcinoma de células escamosas y el melanoma. La mayoría de los cánceres de piel no son melanomas, el 75% de los cuales son carcinomas de células basales (BCC) en relación a las quemaduras solares.

Los casos leves y sin complicaciones de las quemaduras solares suelen dar lugar a un enrojecimiento menor de la piel y a la aparición dolor - incluso estos casos leves deben ser tenidos en cuentas. Si esto te sucede, lo mejor es cubrirlo y dejar de exponerse inmediatamente del sol. Si es necesario, enfriaa la quemadura con compresas frías. Inicialmente, la piel se pone roja de 2 a 6 horas después de la exposición y se irrita - verás los efectos máximos de las 12 a las 24 horas.

Los casos más graves pueden resultar con quemaduras graves de la piel y ampollas, pérdida masiva de líquido (deshidratación), desequilibrio electrolítico, y posiblemente, infección. Si una gran parte de tu cuerpo está gravemente invadido por ampollas o si tienes fiebre o confusión busca atención médica. Las ampollas no deben rascarse ni reventarse ya que esto puede conducir a la infección. Los signos de infección incluyen vetas rojas o pus.

Puedes reducir el riesgo de cáncer de piel, limitando o evitando la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Revisando la piel con la aparición de cambios sospechosos también puede ayudar a detectar el cáncer de piel en sus primeras etapas.

Por esta razón, incluso si se te has aplicado con cuidado la protección solar durante todo el verano es importante seguir en alerta. Una vez al mes, deberías examinar tu piel, de la cabeza a los pies (no olvides tu espalda). Buscar nuevos lunares y signos de crecimientos sospechosos o cualquier otro cambio significativo. Las lesiones que cambian, pican, sangran o que no acaban de curarse deben ser investigadas por tu médico.

Los primeros signos de cáncer de piel pueden aparecer en forma de uno o más lunares atípicos y por lo tanto, por qué es crucial conocer tu piel muy bien para reconocer cualquier cambio en los lunares de tu cuerpo.

Para la prevención y la detección temprana, familiarízate con los signos ABCDE de cáncer de piel. Si ves uno o más, busca cita con un médico inmediatamente.

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